lunes, 4 de febrero de 2013

Los niños y la separación de los padres


Los pequeños no lo entienden
Es a partir de los cuatro o cinco años cuando los niños son conscientes de que papá y mamá tienen problemas y cuando sufren el divorcio. La primera reacción de los hijos es el desconcierto por una situación que saben que existe, pero que no entienden.
Ellos han conocido a sus padres siempre juntos y no pueden darse cuenta de los problemas que provoca el hecho de que ahora comiencen a ver menos a su padre o a su madre. El niño, además, suele ser víctima de crisis nerviosas o depresivas si la tensión entre los cónyuges se traslada a los otros miembros de la casa por discusiones o enfrentamientos violentos.


Poco después, los pequeños suelen negarse a admitir lo que ya es un hecho: insisten en la reconciliación de los padres o protestan cada día porque no pueden ven al progenitor que se ha ido de casa. Este periodo puede resultar más o menos largo en función de la manera en que se haya producido el divorcio; en definitiva, según los padres hayan logrado explicar y hacer lo menos dolorosa posible la situación
Evitar que presencie discusiones
Si realmente no se quiere hacer que el hijo sufra por los problemas de sus padres es necesario excluirlo de la tensión que se genera por esta causa; eso no quiere decir que no sepa que existen graves diferencias. Cuanto mayor es el niño, mejor puede asimilar el hecho de que existen problemas, siempre que no los perciba a través de gritos, insultos y discusiones violentas. Si éstas se producen, no debe ser delante de los hijos; si el motivo de la discordia es su educación, algo que han hecho mal o su custodia tras el divorcio, las medidas de precaución deben extremarse.


Separación amigable :

Varios estudios de psicología infantil desarrollados en Estados Unidos y la Unión Europea han demostrado que el niño sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos que posteriormente, cuando vive sólo con uno de los dos y ve al otro en un nuevo ambiente e, incluso, con una nueva pareja. Estas reacciones no son difíciles de entender; los niños quieren sentir que sus padres son felices; lo contrario les provoca muchas alteraciones.
Si la separación es amigable a sus ojos, la tensión generada desaparecerá. El pequeño percibe que su papá y su mamá ahora sonríen y juegan con él más que antes; además ahora tiene dos casas que son suyas, dos cuartos, dos armarios de juguetes y en cada visita su progenitor le tiene preparado un programa de diversiones que antes, cuando vivían juntos, solía disfrutar con mucha menos frecuencia.



¿Cómo enfrentar la separación de los padres?



La Separación de los padres es siempre una situación dolorosa para todos los miembros de la familia, por lo cual es importante permitir a los niños manifestar sus sentimientos de rabia y frustración, acogerlos y no enjuiciarlos. Ellos requieren muchas veces de la ayuda profesional, no deben sentirse culpables del rompimiento

¿Cómo fortalecer el vínculo con aquel o con el que no se vive ?

Lo más recomendable es el contacto frecuente, al menos conversaciones por teléfono, para que así la visita de fin de semana no sea algo extraordinario. Considere además, las cartas, los e-mails, que pueden ser herramientas facilitadoras de la comunicación con los/as hijos.
Que los encuentros se destaquen por ser de buena calidad, es decir, que se disfruten, que el niño esté bien, tranquilo, que se sienta acompañado. Que sean instancias en las que exista el diálogo entre padre/madre e hijo, que el niño pueda hablar de su escuela, de sus notas, de algún paseo, de sus amigos, de su casa, etc.
La escuela o colegio es un ámbito de suma importancia en la vida del niño, por ello es aconsejable que, aunque no vivan juntos, comparta todo lo relacionado con él: llévelo o tráigalo alguna vez, converse con los profesores, participe de las reuniones de padres, fiestas y actividades especiales; mírele los cuadernos, facilítele material para sus tareas, etc.

Es saludable que el niño conozca cómo es la vida diaria de su papá o mamá (es decir, de aquél que no vive con él), por ejemplo, que sepa sobre su trabajo, que conozca el lugar donde vive, con quién vive, etc. esto le disminuirá el nivel de ansiedad.


¿Qué pasa si las visitas no son regulares?



Cada vez que el papá -o la mamá- dice que viene y no lo hace, o bien llega mucho más tarde de la hora que estipuló, los niños vuelven a vivir el abandono que sintieron cuando supieron que los padres se separaban. Ello les causa mucha angustia y miedo a quedarse solos.
Una situación similar se produce cuando la madre o el padre, que vive con él/ella, se opone a que el/la niño vea a su progenitor, ya que lo priva de un cariño necesario.

Lo mejor es que las visitas sean programadas y fijas. Así el/la niño/a sabrá, por ejemplo, que todos los domingos puede esperar a su padre listo y lleno de emoción, o que todos los días lo irá a buscar a la salida del colegio para llevarlo a casa. La idea es establecer una rutina que no debería romperse, a menos que las causas fuesen realmente justificadas. También puede darse espacio al encuentro espontáneo si ambos desean compartir una ocasión especial.

Lo bueno es que hagan algo que disfruten todos. No se trata de que el papá se convierta en un "viejito pascuero" de fines de semana, tratando de compensar a los niños con regalos y golosinas. Debe continuar educando y orientando a sus hijos. Puede ayudarlo por ejemplo en las tareas escolares y asistir a las reuniones de apoderados.


¿Cómo organizo las cosas después de la separación?


Aclare la situación y relación que los hijos tendrán con el padre que deja el hogar.
Si se comparte la tenencia de los hijos, establezca las reglas del juego y que ellas sean iguales con ambos padres.
Conserve buenas relaciones con las familias de origen de ambos (abuelos, por ejemplo). Recuerde que ésta es una relación de apoyo para los hijos en este momento.
Evite la sobreprotección del niño/a por pena; trátelo como a un niña "normal" de su edad. Si no, no le ayudaremos a crecer, acabará comportándose de forma inmadura y más infantil de lo que le corresponde.
Todas las personas tienen virtudes y defectos; también los padres. Hable con el/la niño/a del otro progenitor con argumentos reales, sin caer en la ficción.

Los puntos más conflictivos de los padres tras la separación suelen ser: los hijos, el dinero y las nuevas relaciones. Trate de ser objetivo/a y no intente poner al hijo/a de su parte. Hay que solucionar estas cuestiones, sin involucrar a los niños.





¿Es normal que mi hijo/a esté triste o cambie su conducta por la separación?

Es común que en la primera etapa de la separación los niños sufran trastornos de sueño, sientan miedo al abandono de ambos padres, estén irritables, o tengan conductas regresivas. Asimismo pueden mostrarse más retraídos o agresivos.
También son esperables reacciones de ansiedad, e incluso angustia. El llanto puede ser frecuente, esto les tranquiliza y se hace necesario acompañarles y favorecer la expresión del dolor que sienten.
Pueden insistir una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices.
Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña; y desean tanto estar con el otro, que incluso pueden llegar idealizar más al otro progenitor, al ausente, pues sólo recuerda los buenos ratos pasados con éste.

Si ante una separación notamos grandes cambios conductuales, depresión, tristeza, falta de interés en las actividades diarias y otros síntomas que nos llamen poderosamente la atención es recomendable buscar ayuda profesional.


La separación y los hijos: resumen de las recomendaciones mas importantes
El divorcio es una situación frecuente que enfrentan las familias actualmente. Los niños son los principales afectados en estos casos y el deber de ambos padres es el tratar de minimizar los efectos que su decisión producirá en ellos.
El ideal es que los niños mantengan una relación con ambos padres lo más similar a la previa al conflicto.
Informe a sus hijos antes que se produzca la partida de la casa de alguno de los cónyuges, hágalo de común acuerdo con su ex-cónyuge en reunión conjunta. Háganles saber que la decisión no tiene nada que ver con la conducta del niño, ni que nada que ellos hagan va a cambiar la decisión.
Repítales reiteradamente que ambos los quieren y seguirán queriéndolos igual, pese a que no estarán tan juntos como antes.
Definan los días en que verán o saldrán con cada uno de ustedes y respétenlos con las flexibilidades que favorezcan la relación de ambos padres con el niño.
De común acuerdo con su ex-cónyuge decidan no utilizar a los hijos para presionar al otro bajo ninguna circunstancia, y respetar al cónyuge ausente en los comentarios y conversaciones.
Los padres que se separan lo hacen por decisión consensuada, también lo hicieron cuando decidieron casarse, si UD. desprestigia a su ex-cónyuge se está también auto desprestigiando, además de destruir la imagen paterna o materna que son importantes para el niño
Aprovechen los tiempos libres para pasar junto a ellos y manteniendo contacto en común en los diferentes aspectos de la vida del niño: escuela, deportes, entretenciones, etc.
Evítele nuevos cambios además de la separación, manténgalo en el mismo colegio, casa, amigos, etc. El niño no está preparado para tantos cambios como los que puede haber en estas circunstancias.
Póngase de acuerdo con su ex-cónyuge y aplique normas de disciplina similares en ambos hogares. No intente Ud. hacer de bueno y que el otro es el malo. Piensen siempre en el bienestar de su hijo y no en las rencillas propias.
No trate de compensar su presencia o salidas en conjunto con regalos exagerados, sobre todo si Ud. puede hacerlos y su ex-cónyuge no.
Si los padres quieren el bien del niño, deben ser aliados distantes que tienen que colaborar en el objetivo común. Evite pelear y discutir frente a sus hijos. Esto puede echar por tierra todo lo conversado y logrado durante mucho tiempo.
Si su ex-cónyuge tiene ventajas para cuidar de su hijo, déle la custodia. Si Ud. cree tenerlas convenza y no litigue, sea honesto en ese sentido y cautele el derecho y deber del otro cónyuge a estar y convivir con el niño.
Si Ud. cree que la situación causa muchos problemas al niño, es conveniente consultar con un especialista según el consejo de su médico tratante.




CARTA DE UN HIJO A SUS PADRES SEPARADOS


No traten de disipar mi dolor con grandes regalos y diversiones. Me duele el corazón y éste no sana con risas sino con caricias. Todo lo que necesito es la garantía de que, aunque estén separados, ninguno de los dos me abandonará.



Díganme con palabras y actitudes que puedo seguir amándolos a los dos y ayúdenme a mantener una relación estrecha con ambos. Después de todo, fueron ustedes quienes se escogieron mutuamente como mis padres.


No me pongan de testigo, de árbitro ni de mensajero en sus peleas y conflictos. Me siento utilizado y responsabilizado por arreglar un problema que no es mío.


Tengan en cuenta que todo lo que hagan para perjudicarse mutuamente, quiéranlo o no, en primer lugar me lastimará personalmente a mí.


No se critiquen ni se menosprecien delante de mí, así todo lo que digan sea la verdad. Entiendan que por malos que hayan sido como esposos, son mis padres y por lo tanto yo necesito verlos a ambos como lo máximo.


No peleen a ver cuál se queda conmigo, porque no soy de ninguno, pero los necesito a los dos. Recuerden que estar conmigo es un derecho, no un privilegio que tienen ambos y que tengo yo.


No me pongan en situaciones en que tenga que escoger con quién irme, ni de que lado estoy. Para mi es una tortura porque siento que si elijo a uno le estoy faltando al otro, y yo los quiero y los necesito a los dos.


Díganme que no tengo la culpa de su separación, que ha sido su decisión y que yo nada tengo que ver.


Aunque para ustedes esto sea obvio, yo me culpo porque necesito conservar su imagen intacta, y por lo tanto, el único que puede haber fallado debo ser yo.


Entiendan que cuando llego furioso después de estar con mi padre/madre, no es porque él/ella me envenene sino que estoy triste y tengo rabia con ambos porque ya no puedo vivir permanentemente con los dos.


Nunca me incumplan una cita o una visita que hayan prometido. No tienen idea de la ilusión con la que espero su llegada, ni el dolor tan grande que me causa ver nuevamente que han fallado.


Denme permiso de querer a la nueva pareja de mi padre/madre. Aunque en el fondo del alma me duele aceptarla, yo quiero ganármela para no perder al padre/madre que pienso que me dejó por ella.


No me pidan que sirva de espía ni que les cuente cómo vive o qué hago con mi otro padre. Me siento desleal para con él, y no quiero ser un soplón.


No me utilicen como instrumento de su venganza, contándome todo lo malo que fue mi padre/madre. Lo único que con seguridad lograrán es que me llene de resentimiento contra quien trata de deteriorarme una imagen que necesito mantener muy en alto.


Asegúrense que comprendo que aunque su relación matrimonial haya terminado, nuestra relación es diferente y siempre seguirá vigente.


 Recuerden que aunque la separación pueda constituir para ustedes una oportunidad para terminar con un matrimonio desdichado o para establecer una nueva relación, para mí constituye la pérdida de la única oportunidad que tengo para criarme al lado de las personas que más amo y necesito: mi papá y mi mamá.


Recuerden que lo mejor que pueden hacer por mí ahora que ya no se aman- es respetarse mutuamente.


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